Mar 06 2017

Frases célebres de ajedrez: Capablanca

05/03/2017 – Siempre son interesantes esas frases que se han hecho famosas con el transcurso del tiempo, porque expresan con sencillez y originalidad diferentes aspectos que engrandecen el ajedrez. Las hay técnicas e instructivas, filosóficas o de cultura ajedrecística. Tienen una cosa en común: hacen que nos paremos a penar un momento y a veces hasta aprendemos algo.
Tomado de “Noticias de Ajedrez”

 

José Raúl Capablanca y Graupera nació en La Habana, el 19 de noviembre de 1888 y falleció el 8 de marzo de 1942. Fue un ajedrecista cubano, campeón mundial de ajedrez de 1921 a 1927. Por su genio precoz, le pusieron el apodo (mucho antes que a Magnus Carlsen) de “Mozart del ajedrez”. Tenía aura de invencible y en su época dorada le llamaban “la máquina del ajedrez”.

Terminó sus estudios en el Instituto de Bachillerato de Matanzas. Su familia no disponía de recursos para enviarlo a estudiar al extranjero, pero en vista de sus buenos resultados académicos, su mecenas Ramón San Pelayo se dispuso a financiar su formación en los Estados Unidos. Cursó la secundaria en la Escuela Woodycliff de Nueva Jersey aspirando a entrar en la Universidad de Columbia para seguir la carrera de Ingeniería Química. Sin embargo, permanentemente distraído por su pasión hacia el juego ciencia, sólo cursó los dos primeros años.

En 1905 comenzó a frecuentar el club de ajedrez de Manhattan: En la noche del 6 de abril de 1906 participó en un torneo relámpago en el que, tras sucesivas eliminatorias, venció al gran Emanuel Lasker, ante el asombro de todos, adjudicándose el torneo. Lasker estrechó la mano de su vencedor diciéndole: “Es notable joven, usted no ha cometido errores”.

En 1920, Lasker se dio cuenta de que Capablanca se estaba haciendo demasiado fuerte y, decidió renunciar al título en favor de éste, añadiendo: “Usted ha ganado el título no por la formalidad de un desafío, sino por su brillante maestría”. El cubano prefería ganarlo en una partida, pero Lasker insistió en que era él ahora el retador.

José Raúl Capablanca

En 1921 jugaron el campeonato en La Habana donde Capablanca venció al alemán sin perder una sola partida: +4 -0 =10. No sería sino hasta ocho décadas más tarde cuando eso se repetiría: en el año 2000 Vladimir Kramnik le ganó a Garry Kasparov +2 -0 =13.

En los años siguientes, Rubinstein y Nimzowitsch desafiaron a Capablanca pero no lograron reunir la bolsa exigida.

El encuentro si se produjo contra Alekhine, en Buenos Aires. Ganaría el primero en obtener seis victorias. Alekhine jugó con paciencia y solidez, llevó a Capablanca a perder la primera partida de manera mediocre, para luego tomar ventaja ganando las partidas número 3 y 7 —juegos de ataque más al estilo de Alekhine— luego perdió las partidas 11 y 12. Capablanca intentó convencer a Alekhine para anular la cita después de una larga serie de tablas. El ruso rehusó, y acabó venciendo +6 -3 =25, en el encuentro más largo de la historia del campeonato del mundo exceptuando el campeonato en 1985 entre Karpov y Kasparov.

Alekhine no aceptó jugar la revancha, contraviniendo una de las condiciones del enfrentamiento. A pesar del colapso de los mercados financieros en 1929, Alekhine siguió insistiendo en las condiciones acordadas en Londres, es decir, Capablanca estaba obligado a recaudar $10,000. El aspirante no logró satisfacer esta condición. En cambio, Alekhine jugó dos campeonatos mundiales contra Efim Bogoljubov, que era un buen ajedrecista, pero no una amenaza para él en un duelo extenso. Durante su reinado, Alekhine rechazó jugar en los mismos torneos que su Capablanca.

Resultó segundo en Nueva York en 1924, otra vez por delante de Alekhine. En 1925 fue tercero en Moscú detrás de Efim Bogoljubov y Lasker. Pero en 1927 dominó el torneo en Nueva York contra seis jugadores sin perder una partida y con 2,5 puntos más que Alekhine.

En este periodo también hubo varios cambios en la vida personal del maestro. En diciembre de 1921 se casó con Gloria Simoni Betancourt. Tuvieron un hijo, José Raúl, en 1923 y una hija, Gloria, en 1925, pero el matrimonio terminó en divorcio. También perdió a su padre y a su madre.

En toda su carrera Capablanca sufrió menos de cincuenta derrotas. En partidas oficiales, perdió 35, el 6% del total. Permaneció invicto por más de ocho años, desde el 10 de febrero de 1916, cuando perdió desde una posición superior contra Oscar Chajes; hasta el 21 de marzo de 1924, cuando sucumbió frente a Richard Réti en el Torneo Internacional de Nueva York. Se trata de un récord de 63 partidas, que incluyó el delicadísimo torneo de Londres de 1922 y la partida por el campeonato del mundo contra Lasker.

De hecho, sólo Marshall, Lasker, Alekhine y Rudolf Spielmann ganaron dos o más partidas oficiales frente a un Capablanca maduro, aunque los totales de sus respectivas carreras son negativos (Capablanca derrotó a Marshall +20 -2 =28, a Lasker +6 -2 =16, a Alekhine +9 -7 =33), a excepción de Spielmann que consiguió su nivel (+2 -2 =8). De la élite mundial, solamente Paul Keres tuvo un estrecho margen a su favor (+1 -0 =5), triunfo que ocurrió cuando Capablanca tenía 50 años, en el declive de su carrera. Su puntaje Elo ha sido calculado en 2725.

Frases célebres del maestro Capablanca

 

“De pocas partidas he aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas”.

Tras una movida durante un juego en la variedad de ajedrez rápido, Nimzowitsch se ofendió a raíz de un comentario de Capablanca, a quien respondió:

“Los jugadores sin trayectoria deberían mantener la boca cerrada en presencia de sus superiores”.

En el acto, Capablanca retó a Nimzowitsch a un duelo a partidas rápidas, que ganó fácilmente.

“Puedo adivinar en un momento lo que se oculta detrás de las posiciones y que es lo que puede ocurrir o lo que va a ocurrir. Otros maestros tienen que hacer análisis para obtener algunos resultados, mientras a mí me bastan unos instantes”

“Hay que eliminar la hojarasca del tablero”

“Con el fin de mejorar tu juego, debes de estudiar los finales en primer lugar, ya que mientras que los finales pueden ser estudiados y dominados por sí mismos, el medio juego y la apertura deben de ser estudiados en relación con los finales”.

“Jamás he estudiado ajedrez. Sólo estudio ajedrez cuando juego una partida”.

“El buen jugador siempre tiene suerte”.

“El ajedrez es algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia. Es además, un medio de acercamiento social e intelectual”.

“El ajedrez sirve, como pocas cosas en este mundo, para distraer y olvidar momentáneamente las preocupaciones de la vida diaria”.

“El ajedrez, como todas las demás cosas, puede aprenderse hasta un punto y no más allá. Lo demás depende de la naturaleza de la persona”.

“El ajedrez es indudablemente el mismo tipo de arte que la pintura o la escultura”.

“El Ajedrez sirve, como pocas cosas en este mundo, para distraer y olvidar momentáneamente las preocupaciones de la vida diaria”.

“Es necesario proteger al rey con el mínimo número de piezas y atacar al rey adversario con el máximo número de piezas”.

“Estoy seguro de que ningún ajedrecista ha obtenido jamás un resultado como éste a esta altura de su carrera deportiva”.

“Juego al ajedrez para divertirme, y las jugadas vienen a mi mente de una manera subconsciente, supongo, mientras estoy jugando”.

“Ha habido momentos en mi vida en los que estuve muy cerca de pensar que no podía perder ni una sola partida. Entonces, resultaba vencido, y la derrota me obligaba a descender a la tierra, desde el mundo de los sueños”.

“Hay ajedrecistas a los que asusta cualquier ataque, sea contra un peón, contra una pieza o, especialmente, contra el rey; y para contrarrestar este ataque movilizan todas sus piezas. Esto es un error, pues el rey debe defenderse con el mínimo de piezas que sean necesarias; éstas deben emplearse masivamente, en cambio, cuando se ataca al rey adversario”.

“La solución de estudios es un entrenamiento muy útil para el jugador de ajedrez. No sólo ejercita la imaginación, sino que se llega con ello, además, a posiciones idénticas a las que ocurren en el juego práctico”.

“Las operaciones iniciada con el movimiento 21.Cb3 son dignas de atención. Decidí atacar al rey negro, a pesar de tener las negras dos peones libres en el flanco de dama”. (Se refiere a su tercera partida por el titulo mundial de 1927 Capablanca – Alekhine 1-0).

“Los libros de ajedrez deben de usarse como usamos los anteojos: para mejorar la vista, aunque algunos jugadores los quieren usar como si ellos les otorgaran la visión”.

“Mi adversario debió haber considerado que un jugador de mi categoría y experiencia no hubiera permitido una jugada así, si fuera buena”.

“Un Peón pasado aumenta su poder a medida que el número de piezas en el tablero disminuye”.

“Vale más peón de más que un peón de menos”.

“Aprendí a jugar al ajedrez antes que a leer.”

“Cuando ustedes ven una posición, se preguntan qué puede suceder, qué sucederá. Yo lo sé”.

“Cuando yo era joven, en tanto me encontraba precisamente delante de una posición analizada, se me ocurrió un estudio. Resultó ser extremadamente difícil y nadie dio muestras de entenderlo. Desde entonces tengo poco interés por las composiciones, porque pienso que no tiene ninguna utilidad componer estudios que nadie puede solucionar”.

 

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