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Abr 05

Historia del ciberajedrez: conocimiento contra fuerza bruta.


por Frederic Friedel

01/04/2017 – Ha habido mucho debate sobre el problema Penrose, en el que los ordenadores “valoran erróneamente” una posición de tablas como ganadora. Aunque el ordenador da una ventaja apabullante para las negras, es capaz de jugar sin errores con blancas y lograr las tablas. Eso me trajo a la memoria una situación de los comienzos del ajedrez informático. En 1978 el ordenador más potente del mundo pensaba que estaba completamente perdido contra un fuerte MI, pero logró aguantar las tablas teóricas usando sólo la fuerza bruta.

La semana pasada mostramos una posición presentada por el famoso matemático Sir Roger Penrose (probablemente compuesta por su hermano, el GM Jonathan Penrose) Estaba diseñada para “derrotar a un ordenador de inteligencia artificial, pero solucionable por humanos”.

La posición parece una clara victoria para las negras, pero cualquier ajedrecista humano de nivel medio puede ver que las tablas son posibles. Las negras no tienen movimientos legales excepto con sus alfiles, así que todo lo que tienen que hacer las blancas es mover su rey y dejar que las negras hagan jugadas que no llevan a ningún sitio con sus alfiles. Las negras no tienen forma de forzar la victoria.

Un programa de ajedrez no ve las tablas, sino que muestra una valoración muy favorable a las negras por su ventaja de material. “Los 3 alfiles hacen que el ordenador dedique todos los recursos a buscar posiciones para materializar el triunfo, lo que rápidamente se expande hasta algo que excede el poder de cálculo en el plantea Tierra”, escribió el Instituto Penrose. No obstante, la posición y la lógica subyacente no son convincentes: cualquier programa de ajedrez, que juegue con las blancas, lograria las tablas, sin problemas, incluso aunque dé una valoración muy negativa para las blancas.

Al escribir el artículo me acordé de una situación similar que sucedió hace casi cuatro décadas:

David Levy – CHESS 4.8, Hamburg, 7.2.1979

El campeón escocés y MI David Levy estaba jugando contra la computadora más potente del mundo y tras 73 movimientos se había alcanzado la posición de la imagen superior (Más abajo se ofrece la partida completa) Chess 4.8 mostraba una valoración de +9 peones para las blancas, pero defendió la partida perfectamente y Levy fue incapaz de ganar.

La posición es de tablas teóricas, como reconocen al instante los módulos de hoy en día, porque el final de dama contra peón en c o f forma parte de su conocimiento ajedrecístico. Ese no era el caso con Chess 4.8, pero el programa fue capaz de sobrevivir realizando una búsqueda de fuerza bruta y sencillamente no dejando que las blancas capturasen el peón. La defensa, como se indica en la partida comentada, más abajo, es permitir únicamente la captura del peón en c2 cuando el rey negro esté en a1, lo que significaría tablas por ahogado.

La situación es similar en el ejemplo de Penrose. En él, cualquier humano heredero de siglos de investigación ajedrecística puede identificar inmediatamente que la posición es de tablas, pero no así el ordenador, que lo valora como una derrota sin paliativos. No obstante, es capaz de jugar la posición perfectamente y aguantar las tablas que no “ve”.

Continuará.

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