Por: IM Silman 19 oct. 2017 publicado en Chess.com
El miembro de Chess.com dudejan preguntó:
Siempre tengo problemas para saber dónde desarrollar mis alfiles. En cuanto a los caballos, los conceptos de los puestos de avanzada o el posicionamiento detrás de un peón para defender doblemente ciertas casillas me resultan bastante lógicos. Pero, en el caso de los alfiles, no acabo de entenderlos. Creo que se debe principalmente a que, en el momento en el que hay que desarrollar el alfil, no está claro qué diagonales se abrirán. Por ejemplo, al jugar con las blancas, parece lógico desarrollar el alfil de las casillas oscuras a e3, f4 o g5, pero yo aún no tengo una forma de pensar estructurada que me permita ver cuál es mejor.
SILMAN:
En lugar de concentrarme solo en los alfiles, voy a comentar también la estrategia básica de los caballos, pues ambos suelen enfrentarse (los alfiles y los caballos son un poco como los gatos y los perros).
En general, los “poderes” de los alfiles y los caballos son fáciles de aprender:
- Un alfil es una pieza de largo alcance; un caballo, no.
- Aunque un caballo no puede saltar a lo largo del tablero en un solo movimiento, puede atacar (o aterrizar) en cualquier casilla del tablero, ya sea blanca o negra. Un alfil está atascado para siempre en el color desde el que comenzó.
Aquí tienes un ejemplo de un caballo persiguiendo un delicioso manjar:

PROFUNDICEMOS UN POCO MÁS.








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